| ¿... qué hay,
hija mía la más pequeña? ¿Adónde
vas?
Oye y comprende, hija: No es nada lo que te asusta y aflige.
Que no se turbe tu corazón. NO temas esto.
¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No
estas bajo mi sombra? ¿No soy yo tu amparo? ¿Has
olvidado que estás en mi regazo? ¿Qué
más te hace falta?
¿Sabes que cuando el esposo de María se enteró
de que estaba embarazada la rechazó porque él
no había tenido relaciones con ella?
Oye, hermana: ¿Cómo sería el mundo si
aquella niña de catorce años hubiera abortado?
¿Tienes idea de lo que pierde el mundo en cada aborto?
¿Un gran médico, un científico, una Madre
Teresa, un sacerdote o simplemente un ser bondadoso que le
dará su corazón bueno al mundo?
¿Qué sentirías si le envías a
alguien un regalo único, irrepetible, precioso y esa
persona en quien confiaste lo destruye o permite que alguien
lo destruya?
¿Te imaginas qué siente Dios cuando le devuelves
a SU CRIATURA hecha pedazos, quemada o envenenada? |